Resumen de la entrevista realizada a nuestro presidente y fundador, Freddy Reyes Pérez por el periódico El Dinero.

Fundó la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos y participó en el nacimiento de la UNPHU.

Freddy Reyes Pérez es hijo de Mercedes Pérez Leyba y Francisco Reyes Martínez, pero no recuerda haberles llamado mamá y papá alguna vez. La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina le arrebató esa experiencia, pues sus padres tuvieron que irse al exilio por más 22 años. Fue criado por tías. Su vida es una conjugación de sacrificio, entrega, retos y perseverancia. Jamás le ha dicho que no al éxito.

Es el fundador y presidente de la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos, entidad financiera cuyos aportes al desarrollo económico de República Dominicana son reconocidos desde que fuera fundada en 1972. Pero Reyes Pérez es mucho más que un hombre de banca. Aunque está orgulloso de lo que ha construido en el sector financiero, se identifica como un ciudadano preocupado por los grandes problemas de la sociedad, tales como la desigualdad, la injusticia y la falta de oportunidades para una gran parte de la población, principalmente joven.

Además de ser padre, esposo, profesional del derecho, amante de la lectura, escritor, periodista, empresario y de los fundadores de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), ha sido piloto de aviones y helicópteros, autor de varios libros; jinete, diplomático, maestro y un defensor de la transparencia y la ética. Es leal a la familia. Es un respetuoso de la libertad de pensamiento.

¿Quién es el doctor Freddy Reyes Pérez?

Bueno, fíjate, casualmente esta mañana me levanté pensando en quién soy yo. Fui catedrático y fundador de la UNPHU, di ética profesional y en esa época también producía un programa de televisión con Elis Pérez. Soy neutrujillista, pero antes era antitrujillista. El día de mi cumpleaños, 14 de junio, mi padre estaba en el mar y sobrevivió a eso. Todo esto se resume en una persona que trata de ser sincero. No salgo mucho de mi casa y en el medio nadie me ve. Quizá soy temperamental y siempre he sido así, de un temperamento pasivo, tranquilo. Soy un observador de la situación mundial, local y tengo mis teorías, como otras las tienen, de lo que debería ser nuestro país.

¿Pero usted se molesta algunas veces?

Claro, claro, pero originalmente soy tranquilo.

¿Cuáles son los aspectos que más le preocupan de la sociedad dominicana?

La educación, la calidad de la educación y la forma en que esto se expresa en nuestros ciudadanos. Creo que hay una explosión demográfica sin educación. Tenemos más habitantes que muchos países de América Latina. Creo que hay demasiada gente y la ignorancia y superstición nos acompañan. He leído sobre países que han invertido en educación y lo hacen con la convicción de que los frutos los recogerán hasta cien años después. Vemos el ejemplo de Rusia y otras grandes naciones. Una gran cultura se construye a lo largo del tiempo y al paso, sin prisa. Me preocupa la educación e ignorancia latente.

¿Cuáles cosas de la vida le apasionan y por qué?

Soy un apasionado de la justicia, de la vida. Yo fui piloto de aviones y helicópteros, corredor de caballo, ejercí la comunicación y he hecho todo lo que me apasiona. No se me escapa nada. He sido un viajero impenitente. He viajado mucho por el mundo. Fui diplomático en una época en la que era de verdad. He hecho tantas cosas que creo que cuando yo muera debo estar satisfecho del deber cumplido. Considero, de todos modos, que debemos acercarnos a un nivel cultural más alto.

¿Qué tal fue su experiencia ejerciendo la comunicación?

Aprendí bastante a conocer el ser humano. La comunicación hay que vivirla intensamente. Debe gustarnos y saber que día a día hay nuevos caminos en la comunicación. Es un oficio que ha evolucionado mucho. Recuerdo que Salvador Pitaluga, que era el director del Instituto Dominicano de Periodismo (IDP): tú estás escribiendo un libro. Yo le decía que no, que debía producir lo que tenía pendiente para Listín Diario en el suplemento y los sábados tengo que producir el programa Encuentro, con Elis Pérez, y en la semana me dedico a la universidad, ya que soy profesor y debo preparar las clases.

¿Entre cuáles años ejerció la comunicación?

En la década de los 60 hasta 1972 hasta cuando fundamos la Asociación La Nacional en 1972. Duré 14 años en Encuentro junto a Elis Pérez, por el canal 7 de Rahintel. Los últimos dos del programa los hice solo, ya que Elis se había ido para Nueva York a la oficina de Turismo. En la UNPHU mi trabajo principal fue comunicar.

¿Qué valor tiene para usted el concepto de familia?

Para mí la familia es sagrada, es fundamental. Yo sólo he tenido una sola esposa, María Marcelle, con quien tengo alrededor de 50 años y cuatro hijos: Javier (nacido en Japón), Carlos Federico, Michelle Marie y Mónica. Aunque a veces nos sintamos solos, debemos entender que la familia es un núcleo importante en la vida de los pueblos. Podemos evolucionar o no dependiendo de la familia. Nunca será como la soñamos porque la vida es bastante difícil.

¿Qué anécdota tiene usted de sus primeros años de matrimonio y que pueda contar?

Mi esposa dio a luz nuestro primer hijo en Japón y por suerte que ella habla francés bien y las monjitas que le atendieron también hablaban algo de francés. Esa situación fue un trauma para nosotros dos.

¿Cuáles son las debilidades que usted observa hoy en la familia?

La familia es un universo que debemos descubrir y vivir en él. Al buscar debemos ser muy comprensibles. En nuestra cultura el hombre es cabeza de hogar, por lo que siempre tiene el predominio. El hombre es el sostén de la familia. Sin embargo, es bueno definir bien las reglas de juego desde un principio para saber qué nos gusta a cada uno y qué no. En cuanto a los hijos, considero que jamás debemos decir que somos amigos de nuestros hijos, aunque lo seamos, porque el final siempre seremos el padre. Siempre somos padre de nuestros hijos. Debe haber, eso sí, una comunicación perfecta entre ambos y sabiendo cada quien su posición. He notado, principalmente en los últimos años, que hay padres muy paternalistas.

Usted es un lector incansable. ¿Qué lee el doctor Reyes?

La edad me ha cogido con leer sobre las grandes civilizaciones de la humanidad, tales como la persa, turca, egipcia, árabe y otras que poblaron el mundo y fueron tan grandes como vemos a Estados Unidos y los europeos. Digo que nosotros, aunque somos isla, podemos ser poderosos. Leo lo que me pueda aportar.

¿Qué cosas le preocupan de la juventud dominicana?

Ha habido avances, pero creo que debe leer más. Buscar temas más positivos aun sea en la internet. Aunque creo que la juventud en sentido general, en todo el mundo, se está yendo tras cosas superficiales. Sería pertinente que profundicen un poco más. La debilidad de las familias se refleja en el comportamiento de los hijos.

¿Cómo siente usted se ha expresado el desarrollo económico dominicano en la gente?

Debemos ver el desarrollo en el contexto de isla, que es lo que somos. Creo que en nuestro país no ha habido equidad en el desarrollo económico.

¿Cómo valora usted lo que se hace en educación ahora?

Se ha hecho un gran esfuerzo en educación y lo necesitamos. Ahora bien, hay que ir más al paso. Si hay que empezar en enero o febrero, que se haga, pero con todos los requisitos. Sin embargo, creo que lo importante no es el sistema educativo en sí, sino los profesores. Hay que entrenar a los maestros. El desarrollo de los pueblos debemos verlo a largo plazo. La inmediatez nos ha matado. Creo que hay que romperla. Hay algunos casos en los que es necesario, cuando hay emergencia, pero en sentido general hay que darle tiempo al tiempo.

¿Cuáles son las fortalezas que ve usted en el país para que llegue a ser una sociedad desarrollada?

Considero que la mayor fortaleza, a pesar de todo, está en la gente, en su inteligencia. Este es un pueblo de gente brillante, aunque es necesario trabajar más. En sentido general debemos seguir fortaleciendo la cultura del trabajo como lo han hecho los grandes países.

¿Qué llega a su mente con la frase “falta de oportunidades”?

Hay que admitir que nuestro país hay una falta muy grande de oportunidades. Creo que los dominicanos merecen más oportunidades. No soy político para que decir que es responsabilidad de las autoridades, pero sí hay que recalcar que un déficit de oportunidades, contrario a otros países donde la gente puede acceder a la educación y al trabajo formales. Pero vuelvo y digo: el dominicano es inteligente y resiliente.

¿Cree usted que los dominicanos podrán reponerse y ser más fuertes tras la pandemia del covid-19 que afecta al mundo?

Soy un “optimismólogo” y creo que sí; el dominicano será más fuerte luego del coronavirus. La humanidad entera saldrá bien y lo hará con más fuerza.

¿Qué opinión le parece la corrupción privada y pública?

Un amigo mío filósofo me dijo que la corrupción es un mal endémico, que está en la propia persona. La corrupción, creo yo, es un mal en sentido general, pero hay que combatirla. Dicen que este es un país rico mal administrado y me parece que de alguna forma la corrupción le quita trabajo a mucha gente. La corrupción es generadora de desigualdad en la sociedad.

¿Cuáles fueron sus aprendizajes de su vida diplomática?

Puedo afirmar que aprendí bastante de mis años como diplomático. Primero me tocó ir a un país considerado la Suiza de América, como es Uruguay, saliendo de una dictadura de 30 años. Luego de regresar al país a los tres años me tocó servir en Japón, una cultura que me enseñó muchísimo.

Usted ha dicho que no es político, pero ¿a usted le gusta la política?

Si me gustó ya no hay tiempo, ya no hay tiempo, pero siempre le saqué el cuerpo. Soy abogado egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y creía que iba para más. Sin embargo, la política en países como el nuestro no es lo que soñamos.

¿Cómo surge la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos?

Yo hablé en 1971 en el Banco Nacional de la Vivienda (BNV) porque entendía que era tiempo de que existiera otra asociación, pero con la mala suerte de que en esa época también le dieron al BHD y a la Dominicana la autorización. Me surgió la estrategia, ante esta realidad, que debíamos ser diferentes. En vez de cruzar largos pasillos de cuadro y mármol, era que fueras a donde un gerente y te hicieras amigo de él, que te recibiera sin saco, más bien en chacabanas y que le facilitara todo. Era trabajar en base al presupuesto que tenía la gente y así hemos ayudado a mucha gente.

 

Acerca de Freddy Reyes

Freddy Reyes Pérez es doctor en Derecho graduado de la Universidad de Santo Domingo (USD). Durante el ejercicio de su profesión presidió el Instituto Jurídico Interamericano Internacional para la Vivienda y el Instituto Jurídico de las Cajas de Ahorros Latinoamericanas. Tiene certificaciones del Programa de Desarrollo Junta Directiva I y Junta Directiva II, de Barna Management School.

Desde su fundación, en 1972, Freddy A. Reyes Pérez dirige y ha sido protagonista principal de la historia de La Nacional, en cuya trayectoria de más de cuatro décadas ha desarrollado un amplio liderazgo nacional e internacional en el campo del sistema de ahorros y préstamos.

En el ámbito nacional presidió la Liga Dominicana de Asociaciones de Ahorros y Préstamos (LlDAAPI), organismo representativo de las asociaciones de ahorros y préstamos que operan en distintas regiones del país.

En el orden internacional presidió y fue miembro del Comité Ejecutivo de la Unión Interamericana para la Vivienda; dirigió las Conferencias Interamericanas para la Vivienda (Río de Janeiro y México, 1991) y el II Foro para la Vivienda (Bolivia 1991). Fue presidente y miembro del Comité Ejecutivo de Caribbean Association of Housing Finance Institutions (CASHFI) y de International Union of Housing Finance (IUHF).

Es cónsul honorario de Trinidad & Tobago en República Dominicana desde 1991. Ha sido decano, vicedecano, secretario y tesorero en la Junta Directiva del Cuerpo Consular Acreditado en República Dominicana. Fue diplomático de República Dominicana en Sudamérica y Japón. Durante su permanencia en Japón recibió una condecoración del Emperador de esa nación.

 
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